"Desde el año de 1889 la obra de la mujer en favor de la Paz se ha hecho objeto de discusión en los Congresos pacifistas. En Londres, esta cuestión ha dado margen á la siguiente resolución:
" 'El Congreso, en atención á la influencia enorme, moral y social de la mujer, insta á cada mujer como esposa, madre, hermana, ciudadana, á apoyar todo lo que tienda á asegurar la paz: de no obrar así, ella contrae una gran responsabilidad en la continuación del estado de guerra y de militarismo, que no solamente arruina, sino que también corrompe la vida de las naciones. Con el fin de concentrar y aplicar esta influencia de una manera práctica, el Congreso suplica á las mujeres que se unan á las Sociedades para la propaganda de la paz internacional.' (...)
"En el Congreso de Amberes, en 1894, se tomó por unanimidad la siguiente resolución:
" 'El Congreso emite el deseo de ver á los partidarios de la causa pacifista trabajar por el mejoramiento de la misión de la mujer; é invita á las mujeres de todas las naciones, ya á inscribirse en las Ligas por la Paz, ya á constituir ramas auxiliares de esas Ligas sobre el modelo inglés; insta al millón de profesoras del mundo entero y á las madres de familia á hacer valer su influencia para contribuir á extirpar del corazón de los niños los sentimientos brutales y groseros y á combatir con toda fuerza las diversas manifestaciones del espíritu guerrero en los juegos, en los recreos, en las lecciones y en los libros.' "
Primer Congreso Nacional Espirita, México, marzo 31 a abril 15 de 1906. México: Imprenta de A. Carranza y Compañía, 1906. (pp. 327-328)

