"Para que el actor pueda desempeñar con verdad los papeles en los cuales se supone que el pesonaje que representa ha sufrido un principio ó total enagenación mental, es menester que tenga en consideracion y medite antes de ejecutarlos, las filosóficas observaciones que hacen varios autores, y en especial el de la Medicina de las pasiones [Jean-Baptiste Félix Descuret].
"El exámen práctico y filosófico de las actitudes y maneras particulares de algunos de los infelices atacados de la locura, es indispensable que le haga tambien el actor que desee desempeñar con exactitud y naturalidad los arrebatos de estos desgraciados.
"Una prueba de la analogía que hay entre las pasiones y la locura, dice el autor citado, es que si las pasiones llegan á producir un desarreglo completo y permanente de la razon, este desarreglo conserva de tal suerte el sello de su orígen, como que parece no ser mas que una continuacion del acceso de la pasion primitiva.
"Así es que el actor ha de tener presente que la locura producida por el miedo y el temor, va acompañada del terror pánico continuo, y que cuando la cólera pasa al estado de enagenacion mental persistente, presenta generalmente hablando el carácter de la manía con furor. De ahí es que vemos como la ambicion puebla los establecimientos destinados á los locos, de creidos millonarios, de ministros, de príncipes, de reyes, de emperadores; al paso que el orgullo y la vanidad producen locos filósofos, locos poetas ú oradores que se imaginan cautivar los entendimientos y ser los únicos que tienen razon entre todos los hombres".
Joaquin Bastús. Curso de declamación ó arte dramático. Tercera edicion, notablemente mejorada. Barcelona: Imprenta y Librería de Salvador Manero, 1865. (pp. 329-330)

