viernes, 11 de julio de 2008

VII. LOS CATACLISMOS INTERNACIONALES VS. LA NACIÓN MEXICANA, CON ALGUNAS DIGRESIONES SOBRE LA SUBCIVILIZACIÓN ÉTNICA Y LOS VICIOS DE LOS PUEBLOS

"Asistimos al ocaso de un período histórico que toca o ha tocado ya a su fin, y presenciamos tal vez la aurora de una nueva etapa de la civilización, especialmente caracterizada por la inquietud más grande, por el movimiento febril más intenso y por la tendencia marcada a transformar las instituciones, tanto en el orden económico, como en el orden social.

"Los grandes cataclismos internacionales y las conmociones internas de los pueblos, han removido los más profundos cimientos de un estado social que habíamos juzgado como de inquebrantable firmeza y que nos jactábamos de ser representativo del mayor progreso obtenido por los esfuerzos intelectuales y materiales desarrollados por la humanidad durante muchos años.

"El fenómeno se ha hecho sentir en todo el mundo: las naciones debidamente preparadas por una gran cultura, han realizado o van realizando sus transformaciones políticas, sociales y económicas, sin gran quebranto de sus instituciones seculares y sin menoscabo de progresos realizados con anterioridad. Pero los pueblos que no tienen aún esa preparación y que se hallan en un grado de subcivilización (ya sea por razones étnicas o por vicios incorregibles), han resentido inmensos estragos, luchas cruentas, choques sangrientos, y por cada derecho que se cree conquistar, hay una institución que se derrumba; por cada ideal que intenta realizarse, hay un daño irreparable que se causa; por cada paso que se anda en el camino de la ilusión, son incontables los pasos que se retroceden en la senda de la prosperidad.

(...)

"Cuando el mejoramiento colectivo exije una renovación en las leyes y en las costumbres, hay que poner todo empeño en renovarlas; pero cuando de una manera artificial, inmotivada y torpe se pretende cambiar esas leyes y costumbres, sólo para implantar en una sociedad costumbres y leyes de pueblos y de razas, más cultos si se quiere, pero completamente inadecuadas a nuestro medio social, y tradicional, debemos, con todo valor, señalar el peligro y poner todo nuestro esfuerzo para conservar en su grandeza las leyes y costumbres que forman parte integrante de nuestra nacionalidad, de nuestra raza y de nuestro peculiar modo de ser.

(...)

"En los capítulos anteriores he puesto de relieve la perturbación profunda que en las costumbres y tradiciones de la Nación mexicana ha producido la ley de Relaciones Familiares, al establecer el divorcio.

"Creo haber demostrado la necesidad imperiosa de que este Congreso Jurídico Nacional, ponga todo su empeño en evitar el mal, que como cancer maligno habrá de gangrenar todo el organismo mexicano.

"En todas las discusiones acerca del divorcio, se ha buscado siempre el campo religioso, y los divorcistas más acérrimos, de buena o de mala fe, afirman siempre que la indisolubilidad del matrimonio y la inconveniente del divorcio, no son otra cosa que UNA IMPOSICIÓN DEL DOGMA RELIGIOSO.

"Ya verá este Tercer Congreso Jurídico Nacional, que para sostener mi tesis, no he recurrido, una sola vez, a los cónones [sic, por cánones] de la religión, en donde hubiera encontrado fundamentos abundantísimos; sino que me he limitado a sostener la ilegalidad y la inconveniencia social del divorcio que rompe el vínculo matrimonial, a la luz de nuestra propia legislación, a la luz de la sociología, y a la luz de la razón, que son bastantes para convencer de todo lo funesto, de todo lo disolvente que son los preceptos que he venido estudiando.

"Dejemos un recuerdo imborrable del Tercer Congreso Jurídico Nacional, laborando por la vida nacional; esforcémonos por hacer una obra cuyos beneficios se extenderán a la posteridad; propugnemos porque se corrijan las leyes demoledoras de la estabilidad social.

"¡Salvemos, señores, a la sociedad mexicana amenazada de ser envuelta en la ola de fango del sensualismo que puso término a la grandeza de la culta y bella Grecia y de la Roma, señora del mundo!

"Fundado, pues, en lo anteriormente expuesto, solicito al Tercer Congreso Jurídico Nacional se sirva aprobar las siguientes:

"CONCLUSIONES:

"Primera.-Los preceptos de la Ley de Relaciones Familiares que establecen la disolución del matrimonio por medio del divorcio, son contrarias a las tradiciones, costumbres y necesidades de la sociedad mexicana.

"Segundo.-Los mismos preceptos, carecen por completo de base jurídica.

"Tercero.-Recomiéndese la modificación de esos preceptos, en términos que satisfagan a la opinión pública, y que vayan de acuerdo con las necesidades y modo de ser peculiar del pueblo mexicano".

Un cáncer del hogar mexicano: el divorcio. Estudio que presenta el Lic. Salvador I. Reynoso, al Tercer Congreso Jurídico Nacional reunido en México, en Octubre de 1924. Sobretiro de la "Revista Jurídica de la Escuela Libre de Derecho", julio a diciembre de 1924. (pp. 3-5, 37-38)