viernes 1 de agosto de 2008

X. SOBRE LA "DEMOSTRADA" INFERIORIDAD CONGÉNITA DE LAS PROSTITUTAS (PERO NO LA DE SUS CLIENTES, ACASO RESPETABLES CABALLEROS)

"En París, lo mismo que en México, la mayoría de las mujeres que se prostituyen han sido antes domésticas ú obreras, y, como los escritores franceses han atribuido este fenómeno á la exigüidad de los salarios y á la falta de trabajo, nada remoto será que entre nosotros se hubiera levantado alguna voz, en revistas, periódicos y asambleas científicas, denunciando iguales causas de la prostitución en México.

"Nada sería, sin embargo, más falso.

"La ciencia ha llegado á demostrar que la prostitución es un estado de inferioridad psicológica y social, una degeneración, como lo es la vagancia, como lo es la mendicidad, la criminalidad, como lo son todas las formas de parasitismo, desde los audaces predatores hasta los holgazanes rentistas.

"La prostituta adquiere muy fácilmente caracteres de degeneración, muy claramente perceptibles, y de los que no se librará jamás. Como todos los parásitos, pierde las aptitudes necesarias para la vida libre, y adquiere, en cambio otras nuevas que le facilitan la existencia en esa forma improductiva.

"Esto no quiere decir que la prostituta lo sea fatalmente; que su organización sea especial originariamente, y que todas ellas tengan que ir á terminar por fuerza en esa forma de degeneración. De la misma manera que los criminales no dan nacimiento necesariamente á criminales; que los mendigos no engendran hijos que sin remedio han de engrosar las filas de la mendicidad, igualmente, los que ejercen la prostitución en cualquiera de sus formas, no dan necesariamente nacimiento á hijos que se prostituirán siempre. En el caso á que nos referimos, la influencia hereditaria es tanto menos dominante, cuando que es bien conocida la esterilidad de las prostitutas, que, si tienen hijos, es generalmente porque los han concebido antes de haberse prostituido.

"Lo que se hereda, lo que es congénito, es la inferioridad psicológica, moral y social, que es condición indispensable para llegar á cualquiera de las formas de degeneración, una de las cuales, la más frecuente en la mujer, es la prostitución. Efectivamente, el número de prostitutas es superior en mucho al de las mendigas, las usureras, y hasta las delincuentes. La población femenina de las cárceles es, aun en México, inferior á la de las prostitutas, que por sí solas, forman buena parte de aquella población.

"Colocad á una mujer así dotada, de una inferioridad psicológica, en condiciones propicias, y se hará prostituta indefectiblemente".

La prostitución en México por el Dr. Luis Lara Pardo. Estudios de Higiene Social. París; México: Librería de la Vda. de Ch. Bouret, 1908. (pp. 108-110)