"...consideramos que es preferible, y sobre todo más útil para la práctica, determinar el verdadero linde que separa a los idiotas de los imbéciles, y eso es lo que vamos á hacer. Nosotros creemos que el carácter mas radical que separa á los idiotas de los imbéciles que se aproximan á ellos por la escasez de manifestaciones intelectuales y afectivas, es no tanto la forma de su cráneo y cara, la mala conformación de su cuerpo y la carencia de su entendimiento y voluntad, como la falta de la palabra ó de la mímica. Siempre que se vea á un infeliz destituido de razón por una mala conformacion orgánica de su cerebro, que no habla, que no pronuncia mas que monosílabos, palabras sueltas, y con mas razon, sonidos ó gritos mas ó menos agudos ó guturales, siquiera dé algunas señales de voluntad, de entendimiento mas ó menos notable, para nosotros ese es un idiota. Desde el momento que un individuo de esa clase de enajenados habla con mas ó menos correccion, sosteniendo esa habla con la formacion de oraciones gramaticales, por más que no sean siempre acabadas y completas, ese individuo ya es para nosotros un imbécil, tenga mas ó menos desarrollado el entendimiento y la voluntad, mientras no llegue ese desarrollo á darle el conjunto de facultades que consiente la armonía de la razon (...)
"En cuanto á las diferencias que en punto á manifestaciones anímicas presentan los imbéciles, conforme sea la imperfeccion de su cerebro, bastará, para formarnos una idea cabal y bastante aproximada á la realidad, observar lo que pasa en la primera y segunda infancia del hombre. Cuando nacemos no entramos acto contínuo en posesion de todas las facultades intelectuales y afectivas de que nos dota la naturaleza; se necesitan dias, semanas, meses y años para alcanzar completamente esa posesion. En los diferentes y sucesivos períodos de las primeras edades podemos observar fenómenos sumamente análogos á los que constituyen los caractéres de los idiotas y los imbéciles. ¿Qué somos sino idiotas, ó parecidos á ellos, en el acto de nacer y hasta que no llegamos á hablar un poco? ¿Y qué somos sino imbéciles, ó parecidos á ellos, desde que empezamos á hablar hasta tiempos cercanos á la pubertad? A proporcion que crecemos y que se va desarrollando nuestro cerebro, se van manifestando, primero nuestros sentidos, luego algunos instintos con algunos sentimientos y nuestras facultades intelectuales perceptivas. Las reflexivas no aparecen en esas tempranas edades.
"Pues bien; en esos períodos de idiotismo é imbecilidad naturales y pasajeros, se puede formar una idea de las diferentes categorías ó grados de idiotismo é imbecilidad verdaderas, por la analogía que ofrece el incompleto desarrollo del hombre; tanto más, cuanto que en uno y otro caso siempre es la falta de desarrollo cerebral la causa de la incompleta manifestacion de las facultades anímicas; con diferencia que en lo comun de los hombres ese desarrollo se completa con la edad, al paso que en los idiotas é imbéciles no se completa nunca.
"Se ha dicho que las mujeres son niños grandes. Con mas razon puede decirse que lo son los idiotas y los imbéciles. Los casos prácticos de idiotas que hemos expuesto y los que expondremos de imbecilidad, serán una prueba práctica de lo que aquí informamos".
Tratado de la razón humana en estado de enfermedad ó sea de la locura y sus diferentes formas con aplicación á la práctica del foro. Lecciones dadas en el Ateneo Científico y Literario de Madrid por el Dr. D. Pedro Mata, Catedrático de término en la Universidad central, encargado de la asignatura de Medicina legal y Toxicología, etc. Madrid: Carlos Bailly-Baillière, 1878. (pp. 309-310)

