"Puestas á discusión las conclusiones primera y segunda, sin ella se aprobaron por unanimidad de votos. Son las siguientes:
"1a. Dios existe y es causa de toda existencia.
"2a. El espíritu preexiste y persiste eternamente.
"Se puso á debate la tercera conclusión, que dice:
"3a. La habitabilidad de los mundos es innegable.
"El Sr. Leduc. -Me parece que ningún astrónomo ha comprobado científicamente la habitabilidad de los mundos, y sería inexacto que este Congreso dijera que ella es innegable. Entiendo, pues, que la redacción debe modificarse, si se quiere que nuestras conclusiones tengan carácter serio y de verdad.
"El Sr. Guillén ha dicho aquí, en esta tribuna, que el Espiritismo creía poseer la verdad relativa, no absoluta, como las demás religiones; y por lo mismo, decir en una cláusula que la habitabilidad de los mundos es innegable, me parece un absurdo.
"El Sr. Rubén. -En cierto sentido, señores, nuestro querido compañero el Sr. Leduc dice bien; no estamos en posesión de la verdad absoluta; pero a mi vez digo: si todos los Delegados nos penetráramos de esta convicción, vendríamos á este resultado: ninguna conclusión de todas aquellas á que podamos llegar, es verdad absoluta.
"Si acaso la palabra innegable parece un adjetivo rotundo y muy afirmativo, suplicaría al Sr. Leduc, si lo tiene á bien, que presentase la conclusión en otra forma.
"El Sr. Leduc. -Me permitiría proponer el epíteto posible. 'La habitabilidad de los mundos, según el criterio espírita, es posible'. Así no incurriremos en error.
"El Sr. Morán. -Decir que una cosa es posible, no es una conclusión; y como nuestras resoluciones deben llevar ese carácter, no cabría en este sentido la palabra posible que propone el Sr. Leduc. [...] Verdad es que si los astrónomos no han podido decir con seguridad que están habitados los mundos, nosotros los espíritas tenemos de ello muchas pruebas: así es que, aunque no esté demostrado científicamente, con la ciencia oficial, nosotros sí tenemos conocimiento de la habitabilidad de los mundos [...].
"El Sr. Ibargüengoitia. -Acaba de manifestarse en esta tribuna que no se trata aquí de sentar verdades absolutas, sino relativas; decir, en consecuencia, que la vida existe ó ha existido en el planeta en un sentido absoluto, lo considero una redundancia [...].
"El Sr. Leduc. -[...] Estoy, pues, de acuerdo con lo que ha dicho el Sr. Ibargüengoitia, y por lo mismo creo que el epíteto innegable debe eliminarse, porque es terminante, absoluto, y un Congreso que hace declaración semejante, se pone, señores, en el caso de no acertar. Eso de afirmar que los mundos, en general, están habitados por especies inteligentes, hombres, ángeles, espíritus desencarnados, en fin, seres cuya manera de vivir no conocemos, eso me parece que debe reformarse en un sentido en que se deje ver la verdad relativa, no la absoluta [...].
"El Sr. Aragón. -Cuando el Sr. Leduc impugnó la conclusión que está á debate, confieso que me impresioné en el mismo sentido de su impugnación; pero reflexionando después, creo que no está en lo justo, y daré brevemente mis razones.
"Creo que la Comisión, con mucha justicia, consulta esta conclusión, porque obsérvese bien que no es un principio que nosotros sentamos, innegable para toda la humanidad; recuérdese que son conclusiones del Congreso Nacional Espírita, y para nosotros los espíritas la pluralidad de mundos habitados es innegable.
"No sólo es innegable y la hemos aceptado por la comunicación medianímica, sino que también la hemos aceptado porque de los análisis que astrónomos notables han hecho por medio del espectroscopio, encontrando por ellos las condiciones de habitabilidad de los mundos, se ha deducido lógicamente esta habitabilidad.
"No quiere esto decir que todos los mundos estén habitados; porque aquellos que estén en formación, que no se hallen en estado de recibir humanidad alguna, seguramente que no podrán ser habitados; pero para nosotros los espíritas es innegable esa conclusión.
"Para concluir, señores, os recordaré que nuestros enemigos, cuando bien nos va, nos llaman soñadores. Yo con Pelletan diré que soñamos en buena compañía, y con él añadiré también, que rira bien qui rira dernier. (Aplausos.)"
Primer Congreso Nacional Espírita, México, marzo 31 a abril 15 de 1906. México: Imprenta de A. Carranza y Compañía, 1906. (pp. 343-350)
Conozco a ese hombre, supongo que trabaja cuidando coches en un
estacionamiento o hace reparaciones en las oficinas cercanas, pero nunca me
había fijado en...
Hace 1 día

