"Antes, los muchachos buscaban una amiga o una novia entre las chicas seriecitas, integrantes de buenas familias, trajeadas modestamente y con una mirada de cielo y una sonrisa de ángel, que muchas veces podía llegar a la bobería.
"Pero ahora? Los jóvenes gustan de las muchachillas sin seso o como les dicen 'modernas', porque éstas los divierten más y mejor; los trajes han de ser a la moda, escotados, bien ceñidos al cuerpo y con mini-falda; descocadas entre las amigas y locas entre los amigos, y que no se preocupen por eso que llaman las 'buenas costumbres', la religión, la moral y otras chocheces que estuvieron en boga en los tiempos de María Castaña. O como se dice vulgarmente: cuando se amarraban los perros con longaniza.
"Las muchachas serias, decentes y chapadas a la antigua, tienen ahora menos cotización social que las atrabancadas, las locas, las que no se asustan de nada.
"¡Ay! En qué tiempo nos tocó vivir a las chicas que nos sentimos chapadas a la antigüa [sic], que recibimos una lección y un ejemplo en la serenidad de la familia y que ambicionamos un hombre para que sea cabeza y guía de un hogar decente, lleno de tranquilidad y donde el amor inspire todos los pensamientos y todas las acciones.
"Pero nos vemos condenadas en este tiempo de dimensión equivocada, de quebrada moral, de descontinuado respecto, a vivir aherrojadas en un rincón del olvido, como un tiliche viejo y en víspera de transformarnos en 'cotorras' o 'vestidoras de santos'. [...]
"¿Qué porvenir nos aguarda, a nosotras, las que estamos condenadas a la espera de algo que no llega y que posiblemente no llegue jamás, porque los hombres, los varones, los machos en quienes hemos soñado tanto, sólo se divierten ellos, con ellos y entre ellos?
"Si las estadísticas decían que a cada hombre le tocaban siete mujeres, ¿cuántas tocaremos ahora de las que nos estamos quedando solteras, porque posiblemente ya se están acabando o quizá ya se acabaron los hombres casaderos?
"Para consuelo de nosotras las aherrojadas, las desesperanzadas, hay qué creer en que pronto pasará esta racha de chulos a la Go-Go, de depilados y pintados y de greñudos candidatos a la trenza , y que dicen dedicarse a estudiar pintura, música, cine y televisión y en realidad de las cosas, sólo se dedican a haraganear y a 'darse la suave' como si se tratara de super-hombres. Bueno, ¿hombres?...
"Todas estas consideraciones hacen que las mujeres, a quienes nos ha tocado nacer en esta época de legiones de Beatles, en medio de la desesperación, alentemos aún la esperanza de que algún día nuestros jóvenes se desprendan del peligro de caer en el tercer sexo y vuelvan a ser, como dije antes, hombres, varones y machos. [...]
"Si se cree que son muy varoniles los llamados 'rebeldes sin causa', estamos en un error terrible. Porque estos revoltosos entre ellos, armados de cadenas y bastones, solo buscan su satisfacción en la anarquía social y en el desquiciamiento de las viejas costumbres. Y como consecuencia, truenan contra la formación de los hogares, cuyo principio es el de unir a un hombre con una mujer y su fin, la continuación de nuestra especie humana".
María Teresa Ibarra. "¿Quiere usted casarse, señorita?". En Previsión y seguridad: almanaque anual para el taller, el hogar y el campo mexicanos. Monterrey, 1969. Recopilaciones de Manuel L. Barragán. Obra editada bajo el patrocinio moral y material de la Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. (pp. 189-190)

