viernes 3 de octubre de 2008

XIX. SENTENCIA PRONUNCIADA POR UN BARBERO (MEMORIA DE LOS TIEMPOS DE LA FIEBRE)

"En vários individuos no se detecta la enfermedad hasta que llegan á Jalapa, ó en las montañas de la Pileta, en la región de los pinos y robles, á 1 600 ó 1 800 metros sobre el nivél del océano. Los que han vivido mucho tiempo en Jalapa, creen adivinar, al ver la cara de los viageros que suben de las costas á la mesa interior, si llevan ya consigo sin advertirlo ellos mismos el germen de la enfermedad. El abatimiento del ánimo y el miedo, aumentan la predisposicion de los órganos para recibir la impresión de los miasmas; y esas mismas causas hacen mas violentos los primeros ataques de la fiebre amarilla, cuando se anúncia imprudentemente al enfermo el peligro en que se halla.

"Puedo citar, en esta matéria, un caso tanto mas curioso cuanto hace ver la cachaza y frescura de los indígenas de raza bronceada. Un sugeto con quien tuve relaciones de amistad mientras estuve en Mégico, habia estado muy poco tiempo en Veracruz, cuando hizo su primer viage de Europa á América: llegó a Jalapa sin experimentar ninguna sensacion que pudiese darle á conocer el peligro en que se hallaria muy pronto. Un barbero indio, al tiempo de estarle, jabonando la cara para afeitarlo, le dijo con mucha gravedad: 'Vm. tendra el vómito esta noche, el jabón se seca al paso que lo estoy dando, y esta es una señal que nunca engaña: veinte años ha que afeyto los chapetones que pasan por esta ciudad subiendo á Mégico, y de cada cinco mueren tres.' Esta sentencia de muerte hizo mucha impresion en el ánimo del viagero: trató de persuadir al indio que su cálculo era exagerado, y que el ardor del cutis no es una prueba de infeccion; pero el barbero persistió en su pronóstico. En efecto, la enfermedad se declaró dos horas despues, y estando ya el viagero en camino para Perote se vió precisado á hacerse llevar a Jalapa, en donde le faltó muy poco para morir de la violéncia de la enfermedad".

Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, por Alej[andro] de Humbolt, traducido al español, por Don Vicente Gonzalez Arnao... Tomo cuarto. Paris, en casa de Rosa, gran patio del Palacio Real y Calle de Montpensier, No. 5. 1822. (pp. 222-224)