"Como Jesús salvó a los hombres del pecado y del infierno, así salvó Hitler al pueblo alemán de la corrupción. Tanto a Jesús como a Hitler los persiguieron; pero a Jesús lo mataron en la Cruz y a Hitler lo nombraron canciller. Los adeptos de Jesús lo traicionarion y lo abandonaron, pero por Hitler cayeron dieciséis compañeros suyos. Los apóstoles terminaron la obra de Jesús. Esperamos que Hitler termine él mismo su obra. Jesús construía para los cielos, y Hitler está construyendo para la tierra alemana".
Dictado en el tercer año de la primaria "Blumenschule", de Munich, del 16 de marzo de 1934, en Johann Neuhausler, Kreuz und Hakenkreuz: Der Kampf des Nationalsozialismus gegen die katholische Kirche und der kirchliche Widerstand ("Cruz y svástica: La lucha del nazismo en contra de la Iglesia Católica, y la resistencia eclesiástica"), 2a. ed., Munich, 1946, Parte I, pp. 111-112. Recopilado por Walther Hofer, El nazismo 1933-1945. Trad. Desiderio Lang. México: Diana, 1963. (p. 135)

